Vino |

Una cata para gozar… en casa

Sergi Castro, Sommelier

Sois muchos los que durante estos días encerrados en casa os habéis interesado por los diferentes blogs y conexiones en directo que hemos ido haciendo la gente del mundo del vino. Habéis reproducido recetas de los grandes chefs. Os habéis atrevido con la coctelería, la repostería y la elaboración de pasteles ya no tiene secretos. ¡Incluso habéis hecho pan!

Hoy os propongo la cata más sorprendente y fácil de organizar para que os deis cuenta de un hecho innegable: el continente es tan importante como el contenido.

Muchos habréis oído hablar de las catas de copas. Empresas especializadas como la conocida Riedel tienen decenas de tipos de copas y vasos para cada una de las variedades, denominaciones y tipos de bebida que puedan imaginarse. La cristalería ya no se compone de vaso de agua, copa de cava, vino blanco y vino tinto … ahora las combinaciones son casi infinitas.

Y seguro que os preguntaréis si realmente vale la pena o si son … «pijadas». Pues ¡os puedo asegurar que hacer una cata de copas es una de las experiencias más alucinantes que se pueden hacer!

¡Eh! Guardad la VISA, no es necesario que empecéis a comprar cristalería ultraespecialitzada por lo que hoy os propongo. Todos los que piensan que esto de las copas es «una tontería» hoy, si seguís la experiencia que proponemos os daréis cuenta de que el continente tiene una incidencia directa con la percepción del contenido.

Preparad el siguiente material:

  • Una botella de vino que os guste (a su temperatura óptima de servicio).
  • Una botella de agua (mejor mineral, sin gas y a temperatura ambiente, no fría de la nevera)
  • Un vaso de plástico.
  • Una taza de porcelana.
  • Un vaso de vidrio.
  • Un par de copas de vino de tamaño diferente (vino blanco y vino tinto, por ejemplo).

Y ya está. No necesitáis nada más. Empezad probando el agua en cada uno de los vasos y copas que tenéis al alcance. Este elemento que definimos como incoloro, inodoro e insípido veréis que tiene un «sabor» diferente según con el continente con el que lo tomáis. Para mí la diferencia es muy notable entre el vidrio y la porcelana.

A continuación, lo hacéis con el vino. ¡Ahora si que disfrutaréis! Y no hacemos más que cambiar el continente. El contenido es el mismo, la misma temperatura … He aquí la prueba que cada líquido necesita su continente específico, y que unas buenas copas de cristal, finas, que podéis encontrar fácilmente sin dejaros el sueldo, os ayudarán a disfrutar aún más del vino.

Ahora que ya habréis experimentado la importancia del continente en la percepción del vino, el próximo paso es ir un poco más allá y sentirlo con diferentes copas especializadas. ¡Veréis qué experiencia!

Estad atentos que desde Jean Leon os daremos más detalles en breve 😉

Sergi Castro, Sommelier