Descubriendo a Jean Leon |

“Tenía talento, inteligencia y la fuerza de voluntad para hacer cosas excepcionales»

Jean A. Leon conocía a la perfección a su padre. Aprovechando una de sus visitas a Cataluña, tuvimos el placer de compartir con él una íntima y agradable comida en nuestro Centro de Visitas. Allí, entre viñedos, vinos y la bodega que fundó su padre en 1963, le recordamos y pusimos en valor el legado que dejó.

 

¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza cuando oyes el nombre Jean Leon?

Pienso en el restaurante, y en lo que construyó en Beverly Hills y en Malibú, pero también en los vinos…

¿Qué es lo que más destacarías de su personalidad?

Su fuerza de voluntad. Tenía una de esas personalidades que hacen que, si quería algo, su fuerza de voluntad le empujaba a conseguirlo.

¿Qué aprendiste de él?

Especialmente el negocio del restaurante y su forma de ver el mundo.

¿Cómo recuerdas el momento en que vinisteis a Barcelona (1962) a conocer a vuestra familia española?

Lo recuerdo perfectamente. Llegamos a la Estación de Francia y veníamos en tren, y teníamos uno de esos compartimentos para seis personas, y llegamos toda la familia. Había una docena de tías y tíos, y como 15 o 20 primos, y todos apiñados en ese vagón tan pequeño.

¿Qué crees que era lo que más valoraban las estrellas de Hollywood de su personalidad?

Su discreción. Las estrellas no querían que nada saliera en los periódicos, y mi padre nunca dejaba que entraran cámaras en el restaurante. No dejaba pasar a reporteros ni nada por el estilo. No dejaba que nadie fuera de mesa en mesa a menos que supiera que eran amigos. Así que sabían que cuando venían al restaurante nadie les molestaba.

¿Con qué actor/ actriz de Hollywood guardaba mayor amistad?

Sus mejores amigos fueron Robert Wagner y Natalie Wood. Los conocía desde antes de abrir La Scala. Los conoció cuando todavía trabajaba de camarero en el Villa Capri. Y mantuvo su amistad con ellos hasta que Natalie falleció, y después hasta que falleció él.

Poca gente sabe que si no hubiera sido por el fatídico accidente de coche que acabó con su vida, James Dean hubiera sido tu padrino. ¿Por qué crees que entablaron tan buena amistad, incluso para plantearse abrir un restaurante juntos?

En esa época James Dean ya había hecho su primera película y, junto a Nick Ray y Natalie Wood iban con frecuencia al Villa Capri y mi padre les atendía. Entabló relación con James Dean y Lew Brocker. Se hicieron muy amigos antes de que James Dean fuera famoso. Eso pasa muy a menudo con la gente de Hollywood. En quien más confían es en las personas que conocieron antes de hacerse famosos, porque la amistad ya existía antes de que llegara la fama.

¿Cómo definirías el estilo de vida de Jean Leon?

Le encantaba llevar lo que se podría definir como un “estilo de vida a lo grande”. Cuando viajaba, siempre iba en primera clase. Siempre comía en los mejores restaurantes, se alojaba en los mejores hoteles y viajaba con lo que podría considerarse la crème de la crème del mundo del vino, de los restaurantes o de Hollywood.

¿Por qué crees que consiguió todo lo que se propuso?

Por su fuerza de voluntad. Tenía ese ímpetu por hacer cosas, cosas excepcionales. Tenía talento, tenía inteligencia y tenía la fuerza de voluntad para hacerlo. Así que, aunque empezó sin nada, acabó teniendo todo lo que se propuso.

¿Eres de los que piensa que detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer?

Sí. En el caso de mi madre, ella era la que se encargaba de la casa. Eso le permitía a mi padre salir y hacer lo que quería. Sabía que mamá estaba en casa cuidándonos a mí y a mi hermana. Así que tenía la vida doméstica resuelta.

¿Cómo definirías a tu madre?

Como una persona estupenda. Era una de las pocas personas que he conocido que nunca tuvo enemigos. Por lo general, siempre hay alguien a quien no caes bien. Pero mi madre, no. Mi madre nunca le cayó mal a nadie. Todo el mundo la quería.

¿Crees que a tu padre le quedaron sueños por cumplir?

Al final de su vida quería mudarse a Tailandia, a Phuket, y abrir allí un restaurante, pero básicamente era para tener un sitio donde ir a comer. Ya conocía a toda la gente que quería conocer. Había abierto sus restaurantes, había creado su vino… pero en ese momento no quería trabajar mucho, solo quería tener un sitio donde poder ir a comer. Así que iba a abrir un restaurante en Tailandia pero, lamentablemente, falleció antes.

¿Qué opinas del legado que ha dejado?

El vino es su principal legado. Los restaurantes vienen y van. El restaurante… Desde mucho antes de su muerte, cuando iba solo veía cabezas canosas. Hollywood había cambiado. Pero el vino sigue ahí.

¿Eres también un sibarita?

Sí pero algo distinto a él. También me gusta salir a cenar, disfruto del buen vino, pero no soy, ni mucho menos, tan crítico como era él. Yo tengo un carácter algo más fácil.

¿Qué es lo que más te gusta de los vinos Jean Leon?

Me gusta su carácter, su profundidad… el bouquet, el sabor… prácticamente todo. Creo que Torres ha continuado los vinos muy, muy bien.

¿Sigues vinculado, de alguna manera, a la bodega que fundó tu padre?

Sigo siendo muy amigo de la familia Torres. Cada vez que vengo a Barcelona veo a Miguel o a Mireia. A Miguel (padre) no le veo tanto, pero porque siempre está muy ocupado.