Jean Leon |

El secreto de la arquitectura de nuestro centro de visitas

Centre de Visites de Jean Leon

En esta vida, casi todo tiene sentido. Es importante no quedarse con lo superficial. Investigar, saber más. Indagar. Solo así se aprenden cosas nuevas. Aquellas que no todo el mundo sabe.

 

Es el caso del Centro de Visitas de Jean Leon. A simple vista, su arquitectura, no esconde ningún secreto. No destaca por su espectacularidad, pero sí por su elegancia. ¿Por qué? En los siguientes párrafos saldréis de dudas.

 

El Centro de Visitas se inauguró en noviembre de 2002 y fue diseñado por Domingo Triay. El arquitecto, antes de empezar a esbozar el proyecto, recibió algunas ideas que eran esenciales.

 

El edificio tendría que respirar la elegancia de la época dorada de Hollywood. Tendría que ser un edificio al estilo californiano de los años 60, acorde con los mejores años de Jean Leon en Los Ángeles. Y así fue.

 

El edificio se integra perfectamente en la naturaleza gracias a sus formas onduladas y a los grandes ventanales que permiten ver los viñedos desde cualquier punto del centro.

 

El Centro de Visitas es un edificio muy importante para nosotros. Miquel Torres Maczassek fue el impulsor del enoturismo en nuestro territorio.

 

En aquella época, este tipo de turismo aún no estaba lo suficientemente explotado. Ahora se le da mucho valor y se potencia día a día. Precisamente, durante este año, el actual centro sufrirá algunas remodelaciones para acercarlo a las necesidades actuales.

 

Renovaremos los espacios y los convertiremos en espacios más versátiles para que nuestros visitantes puedan vivir, aún más, experiencias únicas en nuestra casa.

 

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Si el Centro de Visitas tiene unas características arquitectónicas especiales, la bodega no se queda atrás. Fue concebida y construida en 1964, al estilo Chateau de Burdeos. Se alza en el punto medio del pago en uno de los puntos más elevados del mismo y está rodeada por viñedos propios.

 

Por esa razón, la uva que se recoge durante la vendimia llega aquí en 10 minutos como máximo. Es la mejor manera que nos llegue el máximo de fresca posible.

 

Durante la vendimia, nuestro experimentado equipo de trabajadores recoge las uvas en el punto óptimo de su madurez y lo hace a mano, racimo a racimo. La mejor manera de sentir la materia prima y asegurarnos el control total de la calidad de las uvas.

 

El aspecto exterior de la bodega ha sufrido pocos cambios. Hemos querido mantener la misma presencia clásica que ha tenido durante los últimos casi 40 años para recordar de dónde venimos. Para seguir siendo auténticos.

 

Estas son algunas de las características que nos hacen especiales. Tenemos algunas más que nos gustaría explicaros en persona. ¿Qué os parece? ¿Nos venís a visitar? Os estamos esperando con una copa de vino en la mano (faltaría más).