Jean Leon |

Un lugar donde el tiempo se detiene

En un post anterior, os presentábamos uno de los rincones que más nos gustan de las bodegas con la imagen de nuestro precioso almendro. Un lugar abierto, con colores, matices y contrastes que nos inspira, nos relaja y nos revela que el tiempo pasa sin concesiones.

 

En esta ocasión os queremos presentar un lugar de la bodega totalmente opuesto al almendro. Se trata de un lugar íntimo, oscuro y que solo lo valoran aquellas personas que entienden de vinos y saben que el paso del tiempo y la crianza en botella es imprescindible para tener un buen producto.

 

Un lugar que visitamos a menudo para desconectar de nuestro día a día y que lo valoramos como nuestro pequeño tesoro. Un espacio único capaz de hacernos parar. Pensar, reflexionar y soñar.

 

La humedad, la temperatura, la oscuridad, el silencio, las viejas botellas colocadas en rima, el olor a madera, a corcho a… paso del tiempo, forman parte de un paisaje interior en el que nos sentimos cómodos.

 

El tiempo se detiene. Las miramos y nos sentimos orgullosos porque lo que un día soñamos, dentro de unos años se hará realidad.

 

Bienvenidos a uno de los rincones de las bodegas Jean Leon más auténticos e históricos y en el que nos sentimos más identificados.