La Petite Mort: El placer de beber (y comer) bien


Ramon Pueyo y Eva Sáez lo tenían claro. Querían montar un espacio gastronómico. No sabían el lugar. Dudaron entre el sur (de dónde es ella) o en Cataluña (de donde es él). Al final, se quedaron con la segunda opción. Vilanova i la Geltrú era el sitio. El casco histórico de la ciudad. Al lado de una de las ramblas más largas de Catalunya. Encontraron el local. Se motivaron y no lo dudaron. Después de cinco meses de obras nació “La Petite Mort”. Una vermutería-neotaberna, como les gusta a ellos identificarse.

No se trata de un local más en el que se sirven vermuts y copas de vino. No. Van más allá. Disponen de más de 100 referencias de vinos, más de 20 cavas distintos y unos sesenta vermuts diferentes. La oferta de caldos es generosa y de calidad. Solo basta con leer la pizarra en la que se anuncian los vinos a copas para ver que en este local les gusta el buen vino.

Entre las más de 100 referencias de vinos, que periódicamente van renovando, encontramos los dos 3055, Merlot-Petit Verdot y Chardonnay y el Vinya Gigi. Unos vinos que enamoraron a Ramón desde hace mucho tiempo. “Conozco la historia de Jean Leon y todos sus vinos son de una calidad muy buena. No fallan”.

Captura de pantalla 2017-01-27 a las 17.27.07

 

Pero en “La Petite Mort” no solo se bebe. También se come. Y muy bien. Raciones generosas de productos diferentes y de mucha calidad. “Todo lo que ofrecemos lo hemos probado antes nosotros. Buscamos aquellos productos que son buenos y que se encuentran por todo el territorio español” confiesa Eva. Para poner algún ejemplo, la Mojama de Barbate, la longaniza de Organyà o los atunes de Cádiz. Seguiríamos con los ejemplos pero no acabaríamos nunca. Algunos más, va: Queso azul Shropshire, provolone curado picante, tacos de bonito y un sinfín de encurtidos y ahumados.

Solo han pasado siete meses desde que levantaron la persiana y “La Petit Mort” se ha consolidado como uno de los locales de referencia del pueblo, especialmente para los amantes del buen vino y la buena mesa. “Todos los clientes que vienen se sienten como en casa y siempre tienen algo nuevo para degustar”, reconoce Ramon. Además, asegura que “cada vez son más exigentes y entienden más de vinos. Tenemos que estar a la altura y ofrecerles vinos que les sorprendan”. Con los nuestros, no va a tener problema. Palabra. 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*