«La fecundación in vitro y la reproducción asistida han supuesto claramente un cambio en los modelos de familia»


Anna Veiga (Barcelona, ​​1956) es bióloga, investigadora y profesora universitaria. Está especializada en reproducción asistida, embriología clínica, genética reproductiva y bioética. Formó parte del equipo que llevó a cabo la primera fecundación in vitro en España.

Eres la «madre» del primer bebé probeta español. Han pasado más de 30 años … ¿Cómo ha evolucionado la técnica desde entonces?

Ha cambiado mucho. Y no sólo desde el punto de vista de los resultados, que es un aspecto realmente importante. Lo que conseguíamos cuando nació Victoria Anna hace 34 años y lo que se consigue ahora ha cambiado radicalmente. Ahora hablamos de entre un 40 y un 50% de éxito mientras que en ese momento nos situábamos apenas alrededor del 20%. Ha cambiado la metodología, el laboratorio se ha perfeccionado muchísimo. El ámbito clínico también ha cambiado mucho, sobre todo porque las pacientes que tenemos son diferentes. Las mujeres no se ponen a tener hijos hasta pasados ​​los 30 años y ya han agotado su reserva ovárica. No están en una fase reproductiva de su vida y quieren tener hijos. Esto supone una dificultad añadida porque los resultados que se obtienen están muy relacionados con la edad de la mujer.

¿Cómo recuerdas aquel día? Era 1984 …

Efectivamente. El 12 de julio de 1984. Lo recuerdo con mucha emoción, evidentemente. Y me ha acompañado durante toda mi vida profesional. Ese día fue la culminación de un gran esfuerzo de un grupo de personas, que liderados por el Dr. Pere Barri, estábamos dedicando toda nuestra energía a que esto saliera adelante. Éramos todos mucho más jóvenes (entre sonrisas) y la percepción de las cosas es diferente, pero en cualquier caso ese día marcó un antes y un después en la reproducción asistida en nuestro país.

¿Mantienes relación con Victoria Anna?

Sí, ¡muchísima! Ella vive en Madrid y estuve allí hace apenas 15 días. Cenamos juntas y también fuimos de compras. Tenemos una muy buena relación y la hemos mantenido siempre. Cuando voy busco un rato para poder verla, comer con ella … nos mantenemos en contacto constantemente.

¿Cómo ha influido la fecundación in vitro en la calidad de vida de las personas que no pueden tener hijos de forma natural? ¿Crees que les cambia la vida?

Evidentemente. Cuando se ofrece la opción de resolver un problema médico, la situación cambia radicalmente. Antes de la fecundación in vitro había muchas parejas que si no tenían la posibilidad de conseguir un embarazo de forma espontánea sólo tenían dos opciones: quedarse sin hijos o bien adoptar. Actualmente una gran parte de los problemas de fertilidad se resuelven con estas técnicas, un hecho que supone un grado de libertad enorme para los pacientes. Al igual que en su momento la anticoncepción permitió decidir, sobre todo a las mujeres, si querían tener hijos y cuando, en el caso de problemas de fertilidad la reproducción asistida da la libertad de elegir si se quieren tener hijos a pesar de que haya un problema por resolver.

En cuanto a la evolución de la fertilidad, ¿ésta ha disminuido entre la gente joven?

En principio no. En algunos colectivos que pueden estar expuestos a tóxicos puede haber pequeñas variaciones, pero no es que haya un porcentaje más importante de problemas de fertilidad en la gente joven. El factor edad es lo que más condiciona.

¿Cuántos niños hay en el mundo gracias a la fecundación in vitro?

Hay países que tienen registros muy cuidadosos y precisos y otros en los que estos son más incompletos. Debemos de estar alrededor de unos 8 millones de niños nacidos por fecundación in vitro en todo el mundo.

¿Ha ido aumentando esta cifra en los últimos años?

Aumenta constantemente porque vamos consiguiendo embarazos exitosos y nacen más niños. Ha aumentado en una proporción más elevada de la que había antes. Cada vez hay más centros de reproducción asistida, la técnica es más accesible a todos los que la necesitan y por lo tanto se produce un aumento exponencial.

¿Qué les dirías a las personas que están totalmente en contra de esta técnica?

Por suerte cada vez hay menos. Siempre ha habido sectores radicales que se han opuesto a los avances científicos, no sólo con la reproducción asistida sino también con la anticoncepción, la investigación de embriones y otros temas que son sensibles y delicados desde un punto de vista ético. Para mí un problema de fertilidad es un problema médico, que afecta a una parte de la población. Si hay los medios técnicos y no se contraviene ningún principio ético, que yo pienso que no lo estamos haciendo, no veo cuál es el problema en poder utilizarlos. Desde estos sectores se ven las cosas desde una perspectiva muy lejana, no están cerca de la realidad que esto representa.

¿Hacia dónde evolucionará la fecundación in vitro?

Es un campo de la medicina y la biología muy maduro y que ya ha evolucionado mucho. Se está llegando no sólo a una utilización muy normal y estandarizada en la mayoría de los centros públicos y privados de los países desarrollados, sino que la sociedad lo ha incorporado de forma natural. En los años 80 los pacientes medio ocultaban que estaban llevando a cabo un ciclo de fecundación in vitro, pero actualmente no hay ningún pesar. Por el contrario, la gente se vanagloria y está contenta de poder decir yo no podía tener hijos y gracias a la fecundación in vitro he conseguido tener.

¿Uno de los objetivos es conseguir un mayor porcentaje de éxito?

Podemos tener más éxito sobre todo en casos favorables, los de mujeres jóvenes en los que no haya problemas añadidos. Pero el hecho de que tratemos casos, digamos de pronóstico no tan bueno por culpa de la edad, es posible que el porcentaje en estos casos sea poco superable.

¿Ha habido cambios en la legislación de donantes en los últimos años?

No. Para las donantes de óvulos y los donantes de semen hay una normativa muy clara en la legislación española que no ha variado.

¿En qué punto estaremos dentro de 50 años? ¿Nos encontraremos con escenarios que nos parecen ahora mismo de ciencia ficción?

Es difícil imaginar cómo será dentro de 50 años. De hecho, tampoco imaginábamos cuando empezamos a trabajar, qué pasaría 30 años después y en qué punto estaríamos. Es evidente que se irán incorporando diferentes técnicas y diferentes posibilidades a la fecundación in vitro. Una de las cosas que me vienen a la cabeza, y eso sucederá, es la posibilidad de hacer terapia génica, es decir, modificar el genoma del embrión para evitar enfermedades. En estos momentos ya es técnicamente planteable, aunque los resultados no son buenos. Hay una llamada a la prudencia en este ámbito, pero probablemente todas estas nuevas metodologías en torno a la fecundación in vitro, y que tienen aplicaciones en los embriones, se acabarán utilizando. La fecundación in vitro y la reproducción asistida han supuesto claramente un cambio en los modelos de familia. Actualmente hay muchas mujeres sin pareja o que deciden ser madres por su cuenta que pueden serlo sin problemas. O las parejas homosexuales, prácticamente lo mismo, con nuevas opciones como es por ejemplo el alquiler de útero. Se van incorporando metodologías que complementan la fecundación in vitro y que en algunos casos no son para resolver problemas de fertilidad. Una mujer sin pareja no tiene un problema de fertilidad, básicamente lo que necesita es que la tratemos para lograr el embarazo.

¿En qué momento se encuentra la investigación científica en nuestro país?

El nivel es muy bueno, tenemos muy buenos investigadores. Y se demuestra claramente cuando ves las publicaciones y los avances que se van haciendo en los diferentes centros. Lo que sí es evidente es que se necesitan más recursos para poder salir adelante. Y un país que no dedica suficientes recursos a la investigación le cuesta más avanzar.

¿Hay futuro para los jóvenes que quieren dedicarse a la investigación?

Hay futuro, aunque el camino no es fácil. La carrera científica conlleva una serie de dificultades y se debe tener una vocación muy clara y muy potente si uno se quiere dedicar a la ciencia porque no es un camino de rosas.

Y en tu caso, ¿cuál ha sido el camino hasta llegar donde estás actualmente?

Yo no me quejo en absoluto. Mi vertiente «reproductiva», por decirlo de una forma comprensible, comenzó en 1979 en Dexeus y, de hecho, todavía sigue. Mi vertiente más investigadora comenzó mucho más tarde, aproximadamente en 2004, cuando me incorporé al Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMR [B]). En Dexeus lo que hicimos y que hemos seguido haciendo es aplicar una técnica que ya estaba descrita y que ya funcionaba en otros países. Pero eso no es investigación. Investigación es intentar responder a cuestiones que no tienen respuesta en un momento determinado. Intentar entender mecanismos para los que no tienes una explicación clara. A pesar de que puede haber espacios comunes entre estas dos disciplinas, mi trayectoria profesional en el campo de la reproducción asistida diría que fue un camino relativamente fácil.

Antes hablabas de vocación, ¿es imprescindible este aspecto en la investigación?

Sí, pero pienso que lo es en todo. Cuando uno hace lo que le gusta y se apasiona por el ámbito en el que trabaja, todo es mucho más fácil. Los sacrificios que uno tiene que hacer, porque así lo demanda este campo, se hacen más portables.


Pequeñas degustaciones

 

El mejor momento para tomar una copa de vino.

Cuando se acaba la jornada laboral. Uno ya puede estar más relajado y distendido y puede dedicarse a sí mismo.

Una canción para degustar un buen vino

‘Space Oddity’ de David Bowie.

Un rincón donde te perderías

Yo me perdería claramente en Cadaqués, donde tengo una casa desde hace muchos años y donde disfruto de mis momentos de tranquilidad.

¿Qué haces en tu tiempo libre?

Mi tiempo libre es un poco limitado, pero me gusta el cine y disfrutar de los amigos.

Un defecto

Algunas veces soy muy orgullosa.

Una virtud

Que soy muy trabajadora y cuando hay algo que me gusta pongo todas las ganas y toda la energía.

¿Qué querías ser de pequeña?

Me parece que todas las niñas en algún momento quieren ser maestras y yo también, pero enseguida la biología me llamó mucho la atención. Un profesor de la escuela me inoculó un poco el interés por la ciencia y lo tuve claro desde muy pronto.

¿Qué quieres ser de mayor?

Si tuviera que volver a empezar haría cosas similares a lo que he hecho, pero intentaría evitar los errores y hacerlo mejor. No cambiaría muchas cosas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Acepto que JEAN LEON, S.L.U., trate mis datos de carácter personal con el fin de gestionar las publicaciones que usted realice en nuestro blog.

Le informamos de que sus datos personales introducidos a través de la sección correspondiente de la página web https://www.jeanleon.com , (Blog Jean Leon) así como los que, en su caso, pudiera facilitar en el futuro en el marco de su relación con esta entidad, serán tratados por JEAN LEON, S.L.U., con el fin de gestionar las publicaciones que usted realice en nuestro blog. Para ejercer sus derechos de derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación del tratamiento y portabilidad de sus datos, así como revocar el consentimiento prestado para el envío de comunicaciones comerciales, podrá dirigirse por escrito a Chateau Leon, s/n, 08775 Torrelavit (Barcelona), o mediante correo electrónico a la siguiente dirección dataprotect@jeanleon.com. Incluyendo la referencia “Datos Personales” y en ambos casos aportando una fotocopia del DNI o pasaporte. Si desea ampliar la información sobre el tratamiento de sus datos de carácter personal acceda a nuestra política de privacidad a través del siguiente enlace: https://www.jeanleon.com/politica-de-privacidad/ Mediante el click en el botón de enviar, Vd. acepta la política de Privacidad.