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La bodega, donde el paso del tiempo se detiene

La bodega, donde el paso del tiempo detiene

Vivimos en la era de la inmediatez. Una era que está marcada por el ritmo vertiginoso con el que avanzan las cosas y la necesidad imperiosa de tener lo que queremos cuando lo queremos.

A camino largo, paso corto (dice el refrán)… La paciencia es, en muchos casos, la mejor (y la única) virtud para alcanzar la excelencia en determinados procesos. Y es que, a veces, el poder hacer algo sin precipitaciones y con el mayor mimo posible, te da garantías de calidad.

El tiempo de maduración en bodega es una de esas cosas en las que la paciencia es una variable determinante. Tras la vendimia, la uva entra a la bodega y una vez terminadas las fermentaciones, se llenan las barricas. El vino resultante se guarda celosamente hasta que se consiguen los aromas y matices deseados. En esta fase, no existen las prisas.

¿Quiénes componen el equipo de bodega y cómo se organizan?

El ambiente de colaboración entre los equipos de Jean Leon se palpa en la bodega, porque la comunicación entre las áreas de bodega y viticultura es fundamental.

En la bodega, Oliver y Sergi se encargan de mimar el vino. “Cada época tiene sus especificaciones. En función de cómo madura la uva, se toman unas decisiones u otras a lo largo de la elaboración del vino” señala Oliver. Junto con Montse, la enóloga, planifican los tiempos de maduración y los coupages. Ella es la directora de orquesta, ya que coordina las tareas entre la bodega y la viña, tomando las decisiones a lo largo del proceso de elaboración.

¿Cuánto tiempo están los vinos en la bodega?

¿Cuánto tiempo deben pasar los vinos en la bodega? Depende. Cada vino tiene sus tiempos. En este proceso, es determinante el material de las barricas, el tiempo de crianza y el tipo de tostado. Todos estos factores acaban afinando el vino. “Para el Vinya La Scala, por ejemplo, la cuestión es mantener este líquido durante los años que le corresponde para que gane en complejidad y sea un vino ya pensado para que luego se conserve bien con el tiempo” apunta Oliver.

El vino que se trata en barricas de roble resultará más complejo en nariz y se irá afinando en boca con el paso del tiempo. En los depósitos de acero inoxidable, en cambio, se consigue un mayor protagonismo de la fruta, así como de la parte floral del vino. Finalmente, también existe la posibilidad de elaborar el vino en depósitos de cemento, que aportan redondez en boca, al tener lugar una pequeña microoxigenación, como pasa con las barricas.

En Jean Leon, utilizamos diferentes contenedores y tiempos en función de los resultados deseados. En el caso de Vinya Gigi, por ejemplo, el vino permanece seis meses de crianza y, en este proceso, se combina una parte en barrica y otra en depósitos de acero inoxidable.

En el caso de los vinos tintos de finca, como Vinya Palau, es necesario un proceso de maduración de 12 meses en barrica, igual que el Vinya le Havre. Por su parte, nuestro gran reserva, Vinya la Scala, permanece al menos dos años en barrica.

¿Qué importancia tiene la madera a la hora de producir el vino?

El contacto entre la madera y el vino aporta gran variedad de matices y aromas. En Jean Leon solo utilizamos barricas de roble de grano fino. Este tipo de madera presenta unos poros más pequeños, lo que frena la velocidad a la que el oxígeno entra en la barrica y permite una crianza más suave.

La madera de roble francés, es más blanda y con un grano más fino y menos taninos. Gracias a estas características, se consiguen unos vinos con envejecimientos largos, elegantes y equilibrados, donde dominan notas de vainilla, frutos secos y miel.

Por otra parte, gracias a la madera de roble americano, las barricas son más resistentes e impermeables. Las notas de roble americano, en cambio, aportan una mayor variedad de aromas exóticos como el coco, el cacao o notas ahumadas y torrefactas de café y tabaco.

Las notas procedentes de la barrica no solo están influidas por el tipo de madera, sino también por su grado de tostado. Es decir, durante el proceso de fabricación de las barricas, estas se tuestan en el interior, con el objetivo de curvar el material, pero también para proporcionar notas aromáticas, que pueden variar dependiendo de la intensidad y el tiempo en el fuego. Un tostado ligero aportará notas avainilladas y coco, mientras que un tostado medio tendrá notas a café, cacao o ahumados, y un tostado fuerte proporcionará notas de tabaco, caramelo y torrefactos.

¿Cómo saber si el vino está listo?

Para saber si un vino está listo para pasar a la siguiente fase, existen varios factores a considerar: el tiempo mínimo de crianza y las catas de los enólogos.

El primer criterio es asegurarse de que el vino ha pasado el tiempo mínimo de crianza establecido. Una vez superado ese intervalo, en bodega se catan los diferentes vinos y se decide cuáles y en qué proporción van a formar parte del cupaje. Una vez finalizado, se lleva a cabo la estabilización proteica y tartárica llevando a cabo una filtración final del vino antes del embotellado. Y a partir de aquí, los vinos de finca reposarán en la botella hasta que estén listos, mientras que con nuestros vinos jóvenes se pasa al etiquetado y encajado.

Parece tarea fácil y rápida, pero una vez se llenan las barricas, entramos en otra época, liberándonos del resto del mundo. Y durante todo este proceso en la bodega, nuestro equipo trabaja con el mayor mimo y paciencia, buscando así la excelencia.