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Júlia Creus, actriz de Merlí: “Los millennials necesitamos más dosis de realidad”

Es joven pero su rostro empieza a aparecer con frecuencia en televisión. Especialmente durante el último trimestre del 2017. Era, junto a doce actores y actrices más, protagonista de Merlí. Una serie que se colaba cada lunes en los hogares de miles de familias de Cataluña. Tal ha sido el éxito de la producción, que ya se está emitiendo en el resto de España, EEUU, parte de latinoamérica e, incluso ya forma parte de plataformas como Netflix o Movistar TV.

Júlia Creus, empezó en el mundo de la interpretación muy joven. Hacía danza pero poco antes de entrar a formar parte de la compañía de Ángel Corella se dio cuenta que no era lo que realmente le gustaba. “Convencí a mis padres para que me apuntaran a un curso de interpretación y allí empezó todo”. Le empezaron a salir papeles y desde entonces no ha parado. “Tengo la suerte que siempre he tenido trabajo. No he estado parada y esto en este mundo es muy importante”. Ha encadenado papeles de todo tipo. Algunos con más renombre, otros más secundarios, hasta llegar al casting de Merlí. Creus confiesa que “buscaban caras nuevas y frescas y que no fuéramos muy conocidos”. Encajó y el proyecto empezó ahora justo hace 4 años. Desde el principio ya se sabía que serían tres temporadas. “La primera la tienes asegurada, las otras dos, no”. Finalmente participó en las tres. La serie gustaba. “Era un proyecto que todos sabíamos que funcionaria, especialmente en Cataluña, al tratarse de una serie sin tabús y en la que se dicen las cosas como son. Sin rodeos. Con internet, los jóvenes tienen acceso a mucha información y consumen auténticas barbaridades. No podemos hacer una serie limitada y cargada de prejuicios”.

Merlí, una serie para todos los públicos

Creus cita a jóvenes pero Merlí no solo ha enganchado a este público. “Ha sido muy transversal porque cada uno se podía ser identificado con algún personaje, no solo los jóvenes. También con el profesorado o con el mismo Merlí (Francesc Orella)”. El éxito de Merlí no es casual. La relación de todos los protagonistas ha sido fundamental. “Somos amigos y tanto el director como el guionista nos dejaba improvisar y aportar nuestro toque personal. No existían barreras”.

Júlia interpretaba a Mónica, un chica reservada, insegura, madura pero aún muy niña. “Todo lo contrario de lo que soy yo. A mi me gusta ir a mi aire y no estoy muy pendiente de los demás”. Aún así reconoce que cuando se da vida a un personaje, siempre se le acaba aportando algo de la personalidad de uno mismo, al recrearse situaciones vividas. “Amores y desamores todos los hemos sufrido, para bien o para mal.”.

Merlí cerró la última temporada con un capítulo que generó mucho debate. La muerte repentina del protagonista hizo que el final no fuera como el que se esperaba. “A mi me gustó. Así es la vida y la muerte. Nadie se libra. Fue un golpe de realidad. Después de ver el capítulo me vinieron ganas de vivir, de equivocarme y de sentirme viva”. Creus reconoce que Merlí ha enviado un mensaje de “aprovechar el momento y de hacer aquello que te guste. Da igual ser madre joven o soltera si es lo que tú decides. Merlí ha sido valiente, fresca y necesaria”.

Vino y millennials

Aprovechamos el encuentro con Júlia en la Vinoteca Torres de Paseo de Gràcia de Barcelona para saber más sobre la relación de su generación, los millennials, con el mundo del vino. “Somos más de cerveza, no es mi caso porque a mi me gusta más el vino, pero es verdad que prefieren sentarse en una plaza y abrir una lata de cerveza. En Estados Unidos es diferente. Apuestan más por el vino porque les da más glamour o prestigio. En España, la cultura es diferente”. Sobre la generación Millennial apunta que “necesitamos más dosis de realidad. Se nos ha vendido la moto que podremos conseguir lo que queramos por el simple hecho de haber nacido en una época concreta. Esto nos frustra porque todo lo queremos para ya. Necesitamos luchar, fijarnos objetivos y trabajar duro cada día. Sin esfuerzo no llegarán los resultados.” Para Creus los millennials somos “impacientes, impulsivos y soñadores”. ¿Cómo Jean Leon? 😉