Es sevillano de nacimiento, pero lleva el Penedès en la sangre. Joan Baptista Carrión es sobrino de Jean Leon. Su padre, hermano de Ceferino Carrión, trabajó durante más de 14 años en la bodega. Hablamos con él para que nos explicara cómo era el “tío americano” y cómo valora el legado que dejó.

¿Qué recuerdos tienes de tu tío? ¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza?

Recuerdo que venía con amigos. Siempre había mucha gente. No sé si siempre eran actores famosos o no porque yo era pequeño, pero casi siempre estaba acompañado cuando venía. Recuerdo que mi padre siempre nos decía “mañana viene el tío americano”. Cuando llegaba, nos peinábamos, nos daba dos besos y casi siempre también dinero para caramelos.

¿Qué destacarías de su personalidad?

Era una persona muy agradable. Yo siempre lo tuve en un pedestal. También era muy generoso, al menos conmigo y con mis hermanos. Siempre jugábamos con pelotas de plástico, y se nos pinchaban cada dos por tres. Un día le dije a ver si nos compraba una de reglamento.

¿Te la compró?

¡Claro! Me dio 2.000 pesetas y dijo “cuando vuelva a venir quiero ver la pelota”. Mi madre siempre recogía el dinero que nos daba mi tío, ¡nosotros no veíamos nada! (ríe) Cuando hice la comunión le pedí una bicicleta, pues para ir al colegio teníamos que ir a pie cada día hasta el pueblo de al lado. A las dos semanas, ya la tenía. La familia siempre dice que yo me parezco mucho a su hijo y que era su ojo derecho. Todo lo que le pedía, me lo daba.

¿Cómo era la relación con tu tío?

Algo distante, piensa que yo era pequeño, tenía 6 o 7 años. Cuando pude, ya adolescente y después de ahorrar dinero me fui a EE.UU. Tenía la curiosidad de conocerle más y ver todo lo que había hecho en América. Todo el mundo hablaba de él, era famoso, conocía a Marilyn, a Kennedy… Un día me presenté en Los Ángeles, sin decirle nada.

¿No sabía que irías?

No, me presenté por sorpresa. Cuando llegué a Los Ángeles, lo llamé por teléfono y quedamos en el restaurante. Resulta que al día siguiente tenía previsto ir de viaje a Tailandia para estarse un mes aproximadamente, así que me ubicó en casa de la chef. Estuve dos meses de vacaciones y lo vi muy poco. No he tenido una relación demasiado apegada a él. Todo lo contrario que con su hijo. Con él sí tengo mucho más contacto.

¿Qué te pareció el tipo de vida que llevaba en Estados Unidos?

Más o menos ya sabía todo lo que tenía y cómo era. No me deslumbró. Me sentí como Heidi. De vivir aquí entre viñedos y llegar a una gran ciudad… sentí que no era mi sitio y decidí volver. Para mí, el Penedès era libertad.

 ¿Por qué crees que consiguió todo lo que se propuso?

Era muy inteligente y sabía lidiar con la gente.

¿Qué opinas del legado que ha dejado?

Es impresionante. Se fue con una mano delante y otra detrás. Su historia es increíble.

¿Crees que tuvo una vida de película?

Sí, y envidiable para muchos. Su legado sigue vivo y esto tiene mucho mérito.

¿Qué relación tienes con sus hijos?

Con Jean Leon Jr, tengo muy buena relación. Siempre que viene, me llama y vamos a comer. Es muy familiar. Incluso pidió información a toda la familia para hacer un árbol genealógico.

¿Ha cambiado mucho la finca con el paso de los años?

Es totalmente diferente. No tiene nada que ver con lo que era antes. Lo que veo ahora, me parece increíble. Han pasado muchos años. Los árboles frutales, ¡eran nuestro jardín de las delicias!

Tu madre es sevillana y tu padre santanderino. ¿Cómo llegas al Penedés?

Mi padre era feriante. Cuando Jean Leon floreció, mi abuela le pidió trabajo para mi padre y para mi tío. Entonces venimos a vivir aquí, en una masía ubicada donde ahora está el centro de visitas. Estuvimos 14 años.

¿Cuál es tu relación con el vino?

El vino tinto me encanta. No soy un sommelier, pero me gusta mucho. Igual es porque desde pequeño he estado en contacto con las viñas, los olores. Muchas veces me venía una fragancia que no sabía distinguir y un día, hace relativamente poco, trabajando en la viña, estaba floreciendo la uva y me vino esta fragancia y con ella todos los recuerdos de pequeño.