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Navidades a la “japonesa”

Navidades a la “japonesa”

Cuando llega la Navidad, y con ella el frío, las tradiciones, y las largas cenas, muchos empezamos a planificar y preparar los mil y un platos que serviremos en los encuentros con familiares y amigos. 

¡Hoy nuestro sommelier Sergi Castro nos cuenta como son las navidades a la “japonesa”! 

“Si te invito a la cena (o comida) de Navidad “a la japonesa” ¿en qué piensas? Sopa miso, sushi y sashimi, ramen o yakisoba, y unos mochis de postre… Pues te equivocas (y mucho). En la mesa de Navidad nipona, unos cuantos millones de familias japonesas van a comer pollo frito. Sí, un cubo de piezas de pollo frito de esa famosa cadena americana que tienes en mente.

Cuando cada año busco, investigo y leo para escribir el artículo navideño del blog, intento encontrar ideas que me alejen de los maridajes tradicionales de nuestras mesas en estas señaladas fechas. En muchos artículos encontraréis cuáles son los mejores vinos para el besugo, los mariscos, el pavo, el lechazo y el cochinillo, o la idoneidad de poner vino con la “escudella i carn d’olla”. 

¿Somos capaces de renunciar a los tradicionales turrones y polvorones para reunirnos en torno a la mesa con otros platos? 

Quizás divago demasiado, pero me he obsesionado con estas navidades “a la japonesa”.

Pero claro, ¿voy a renunciar a todo? Ya os digo que, a todo, todo, pues, no. No me importará sorprender a los invitados con fast-food para la comida de Navidad, pero ya os digo que los vinos escogidos van a maridar a la perfección con este inesperado menú.

Para entender esta “tradición” hay que remontarnos a 1974, pero a la vez entender que Japón no es un país de tradición cristiana, solo un 1% de la población es cristiana, por lo cual, el día de Navidad no es un festivo oficial. Entonces, la idea de que las familias van a pasar todo el día cocinando jamón o pavo y guarniciones simplemente no es viable. Al cambio, aparecen con un cubo de pollo…

Todo comenzó gracias a Takeshi Okawara, el gerente del primer KFC del país. Poco después de su apertura en 1970, Okawara se despertó a medianoche y anotó una idea que se le ocurrió en un sueño: un “barril de fiesta” para vender en Navidad.

A Okawara se le ocurrió la idea después de escuchar a un par de extranjeros en su tienda hablar sobre cómo extrañaban tener pavo para Navidad, según Nakatani. Okawara esperaba que una cena navideña de pollo frito pudiera ser un buen sustituto, por lo que comenzó a comercializar su Party Barrel como una forma de celebrar la festividad. En 1974, KFC llevó el plan de marketing a nivel nacional y lo llamó Kurisumasu ni wa Kentakkii, o Kentucky para Navidad.

El Party Barrel for Christmas se convirtió casi de inmediato en un fenómeno nacional. No había tradición de Navidad en Japón, por lo que KFC llegó y dijo: Esto es lo que debes hacer en Navidad.

Los anuncios de las comidas navideñas de la compañía muestran a familias japonesas felizmente reunidas alrededor de cubos de pollo frito. Pero no se trata solo de pechugas y muslos: los packs se han transformado en cajas especiales del tamaño de una comida familiar llenas de pollo, pastel y ¡vino!

GAMMA 3055

Jean Leon Gama 3055

Y aquí es donde quería llegar. Pero ¿qué vino les deben vender con este “family pack”? Yo lo tengo clarísimo. Aquí la importancia no radica tanto en que sea pollo, sino más bien en que sea rebozado y frito, que añada graso y a la vez una textura crujiente. Nada como vinos ligeros y frescos, con una buena acidez que nos limpiará el graso. 

El Jean Leon 3055 chardonnay o también el rosado van a ser unas muy buenas opciones, pero si queréis vino tinto, el petit verdot-merlot de la misma gama 3055 es un buen compromiso. Con el Jean Leon 3055 rosado además podéis acompañar el pastel de fresas y nata que tradicionalmente sigue al pollo frito en Japón. 

Quizás llevar un cubo de pollo frito a la comida de Navidad no sea la mejor idea en la mesa donde se sentarán los abuelos y los tíos, pero para los que celebran la navidad con los amigos puede ser una forma fácil, práctica y sobre todo que os dará un buen rato de conversación durante el ágape. Y si cuidáis los vinos con esta magnífica opción que es la gama 3055 de Jean Leon os aseguramos, además, unas buenas risas.  Porque no se trata del pollo o el marisco. Se trata de reunir a la gente que quieres en estas fechas tan señaladas.

¡Que paséis unas muy Felices Fiestas!

Sergi Castro – Sommelier Jean Leon