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La poda: la historia de un vino siempre empieza en la tierra

La poda

Una buena manera para conocer el significado de las palabras es acudir a su origen etimológico. El término “podar” proviene del latín, de la palabra putare. En la antigüedad se relacionaba esta acepción con el pensamiento, la consideración o la reflexión

No iban mal encaminados nuestros predecesores al vincular la poda con un periodo de consideración y reflexión. La poda es un proceso artesanal en el que el viticultor va diseñando con mimo cuál es la forma idónea que deben adoptar cada una de las cepas.

“De una correcta poda depende la calidad del vino”, asegura Josep Bruna, el responsable de viticultura de Jean Leon. Josep Bruna lleva más de 30 años trabajando en las bodegas Jean Leon y ha plantado muchas de las viñas actuales de la finca. Él es un auténtico lutier en el arte de podar.

“La calidad del suelo y la poda es de lo que más condiciona al vino. Según sea la poda, la calidad y la cantidad de producción puede variar muchísimo”, apunta Josep.

La poda

Tipos de poda

“No todo el mundo sirve para podar. Se necesita cariño y mucha práctica”, insiste Bruna. La poda es uno de los trabajos más relevantes en el proceso de elaboración del vino. Pero ¿cómo se poda? ¿Qué tipos de poda existen?

Aunque la tecnología haya avanzado mucho, este es un proceso que no se puede mecanizar. Se realiza manualmente y con la única ayuda de unas tijeras y unos guantes de protección. Para Bruna, la clave para poder podar correctamente es dedicar tiempo a analizar cada una de las cepas y podar según lo que cada una necesite”.

Estos últimos años se ha producido un cambio en una gran parte de viñedos españoles adoptando la poda de Simonit y Sirch. Este tipo de poda es más respetuosa con las vides ya que hace cortes más pequeños y por otro lado reduce las heridas en la estructura perenne de la planta. Cada vez que se produce una herida por poda la planta reacciona de forma natural cerrando los vasos linfáticos que llevan la linfa  a la porción de madera extraída creando ‘conos de desecación’. La consecuente desecación a lo largo de los años, debido a sucesivos cortes de poda, reduce la cantidad de madera viva que de hecho es el almacén de las substancias de reserva que utiliza la planta en el momento de brotación y reduce también el número y eficiencia de los vasos linfáticos hacia las hoja y hacia las raíces.

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Sistema Guyot

Este sistema también se conoce como “daga y espada” o “pulgar y vara”. El sistema Guyot permite anticiparse al crecimiento de la cepa para mejorar así su producción y la calidad de vida de la viña. Durante el invierno, cuando la mayoría de las hojas se han caído, es cuando se puede practicar la poda Guyot.

En este sistema, la cepa se conduce en espaldera con uno o dos brazos en un mismo plano. No se dejan varios pulgares, sino solo uno y un sarmiento con entre 5 y 10 yemas.

La poda

Este es el sistema de poda utilizado en el viñedo de Vinya La Scala. Se utiliza este sistema porque te permite tener una producción más controlada y, por tanto, obtener uvas de mayor calidad. Aunque, eso sí, este es uno de los procesos de poda más artesanales de todos.

“Debes ir de cepa en cepa y utilizando las dos manos”, asegura Bruna. El secreto está en observar bien la cepa antes de cada corte, con el objetivo de respetar al máximo la conducción de saba y no realizar grandes cortes para evitar futuras enfermedades.”.

La poda

Sistema Royat

También denominado poda de cordón. Recibe este nombre porque los dos brazos de las cepas descansan sobre un cordón de aluminio que dirige, de alguna forma, el rumbo del crecimiento de los brotes de la cepa. 

Del mismo modo que el sistema Guyot, el Royat debe practicarse en invierno, cuando las hojas ya se han caído. En cada uno de los brazos se mantienen dos o tres pulgares de dos yemas que darán fruto a lo largo de la temporada.

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Sistema de poda en verde

El objetivo de la poda en verde es ayudar a controlar la maduración de la fruta, el desarrollo de la cepa y, sobre todo, facilitar las futuras labores de mantenimiento que se realizarán a lo largo del año en el viñedo, seleccionando los futuros racimos más fructíferos.

La principal diferencia de este sistema de poda con los dos anteriores es que se realiza en primavera. En mayo, justo cuando han brotado las yemas de la cepa es cuando empieza la poda en verde. El proceso debe ser lo suficientemente rápido como para poder evaluar mejor que brotes son los más fructíferos.

En el caso de no hacer la poda en verde, la vid tendrá el aspecto de un arbusto, lleno de hojas y creará competencias entre los racimos, impidiendo que los nuevos brotes se puedan desarrollar en todo su esplendor y creando un microclima en el interior de la cepa con mayor riesgo para el control de plagas.

¿Cómo es una jornada de poda?

En Jean Leon, la poda empieza a mediados de noviembre y termina a principios de marzo. Aunque no existe una fecha concreta para empezar la poda. El momento idóneo es “cuando han caído aproximadamente el 80% de las hojas” de las cepas.

 “Es necesario tener muy en cuenta la madera, la cepa y la salud de la viña… La calidad y cantidad de la producción dependerá de la poda”, afirma Bruna.

La poda

Podar: un trabajo artesanal

En Jean Leon contamos con la experiencia y profesionalidad de 6 viticultores que cuidan y podan con esmero cada una de las cepas, y en época de poda, es necesario ampliar el equipo. El periodo de poda se puede alargar unos 4 meses, en los que los viticultores deben podar y atender cada una de las cepas de manera individual.

Una vez se ha podado toda la viña, se revisa que la madera esté sana y se trituran los restos para utilizarlos como compostaje. “Todo se queda reincorporado en la propia viña”, asegura Bruna.

Las manos cuarteadas de Josep Bruna y del resto de viticultores de Jean Leon han cuidado y definido durante décadas la forma de nuestras viñas. De sus manos nace la calidad de Vinya La Scala. Y es que, la vida de un vino siempre empieza en la tierra