Escala 8: Eslovenia. Diseñada para la viticultura


Eslovenia fue la primera de las antiguas naciones que conformaban la antigua Yugoslavia en constituirse en estado en 1991; si bien, en lo referente al vino, siempre fue un verso libre en los Balcanes y en el este de Europa, principalmente debido a la innegable influencia del Friuli italiano, con quien comparte frontera y variedades.

Tal como rezan Hugh Johnson y Jancis Robinson: “incluso en la época del telón de acero resultaba difícil señalar donde terminaba Italia y donde comenzaba Eslovenia”

Mimada por el clima y la geografía

Eslovenia se encuentra en un enclave que pareciera pensado de antemano para la viticultura. El país se extiende hacia el este desde el Adriático, con su inherente influencia marítima, hasta la meseta interior de Panonia, de acusado clima continental.

Este factor induce a la existencia de diferentes microclimas que, de la mano de la influencia italiana y austriaca en métodos de elaboración y con variedades similares, [cuando no iguales], hacen de Eslovenia un lugar idóneo para que la vid madure satisfactoriamente y el vino resultante asegure unos estándares de calidad óptimos.

En la Eslovenia vinícola se significan con propiedad tres regiones diferenciadas:

Podrajve

Junto al río Drava, Podrajve es la región eslovena más alejada de la costa y se ubica al sur de Austria. Este factor influye en gran medida en la producción de sus vinos blancos, que nos recuerdan a los de su país vecino, pero que se elaboran con la variedad dominante, la Laski Rizling.

Región de variedades blancas por excelencia, en Podrajve podemos encontrar variantes como la Renski Rizling (Riesling del Rin), así como las internacionales sauvignon blanc, chardonnay y las tres pinots.

Los vinos de Podrajve se caracterizan por ser [casi] exclusivamente blancos; elaborados mediante fermentación en frío, con maduración en acero inoxidable. Son vinos del año, pensados para su rápido consumo; ricos en intensidad aromática, con bajo grado de alcohol y una acidez refrescante muy agradable.

Primorska

Es la región más occidental de Eslovenia y la que más relación ha tenido a lo largo de su historia con el vecino Friuli italiano. Esta influencia se manifiesta de manera muy visible en sus vinos, muy aromáticos, profundos y secos; a menudo de nombres varietales.

La simbiosis italo-eslovena también deja huella en la región, generando una suerte de excepción única en el país; y es que la mitad de la producción se emplea en la elaboración de vinos tintos, vigorosos, firmes e intensos.

Por ello es natural que sea en Primorska donde la mezcla de Burdeos se aclimate de manera excelsa, en particular la merlot, que ofrece una intensidad y una profundidad en su carga frutal que eriza el vello y el paladar.

Sin embargo, es la local Rebula la variedad (blanca) dominante. Y es que el potencial de esta variedad es casi infinito. Con ella se puede elaborar cualquier estilo imaginable de vino; desde uno cristalino y fresco, criado en acero; hasta vinos de largo abrazo con sus hollejos y posterior maduración en ánforas.

“¡Plantad todas las variedades nobles de cepas que existan!” Archiduque Johann. Maribor, 1823

Posavje

Esta región vive a la sombra de su vecina del norte Podrajve. A penas cuenta con 2700 hectáreas de cultivo que albergan casi las mismas variedades, aunque se suelen mezclar para obtener especialidades de corte más local, como el rosado, ácido y ligero, Cvicek.

Los vinos de Posavje tienden a ser más ligeros y ácidos que los de Podrajve. Algo más rústicos e imperfectos, aunque de mucha tradición y con alma.

De entre estas especialidades destaca a su vez el espumoso del productor Bizeljsko Sremic, que intensifica el resultado final con la inclusión de la rara y escasa Rumeni Plavec.

Sin embargo, el Yellow Muscat producido en el distrito de Bela Krajina, así como sus vinos dulces en general, son inequívocamente la envidia del país.

¿Qué y Quién?

Hoy, los vinos eslovenos se caracterizan por unos métodos de elaboración muy naturales que tienden a mirar al pasado y a las variedades locales:

  • De la mano del productor más conocido del país, Ales Kristancic en Podrajve, se ha iniciado una suerte de revolución entre los nuevos vignerons que busca la obtención de joyas vinícolas mediante métodos “extremadamente” naturales que acentúan el factor local y varietal.
  • Del mismo modo, bodegas como Verus y Dveri Pax son sinónimo de elaboraciones [en base a la Renski Rizling esta última] de garantías y pleno disfrute.
  • Por su parte, Marjan Simcic firma el que posiblemente sea uno de los mejores rebula esloveno, el Rebula Selekcija.

Basta esta aproximación en forma de post para ver que, Eslovenia, pese a su pequeño tamaño, se nos desvela ahora como un reino oculto; un paraíso donde las condiciones geo-climáticas y la experiencia acumulada hacen de sus vides y vinos un hermoso motivo para visitarla.

Rafa Moreno

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