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Escala 6: Sudáfrica. Una odisea en los viñedos más bellos de la tierra

La historia de la viticultura en Sudáfrica es el fiel reflejo de la convulsa historia del país durante los últimos tres siglos.

Del mismo modo que la sociedad afrontó una lenta y dolorosa transición que liberó al pueblo sudafricano del colonialismo europeo; el propio discurrir de la industria vinícola también disfrutó de una evolución que nos lleva a nuestros días, donde los vinos de calidad han sucedido en las prioridades de los elaboradores a la producción de vino blanco a granel, elevando el prestigio de sus producciones e igualándose a sus homólogos europeos.

Sudáfrica cuenta con más de 350 años de historia en la elaboración de vinos, una edad tan longeva como muchas regiones vinícolas europeas. De hecho, en el pasado, los vinos sudafricanos eran muy apreciados en el viejo continente, en especial el vino dulce Vin de Constance.

Sin duda, los últimos tres siglos de historia sudafricana, también en lo referente al vino, no caben en un artículo, pero sí una mirada que busca destacar los acontecimientos más relevantes que han llevado al vino sudafricano a la primera división de los vinos de calidad:

El fin del apartheid y el despertar del vino sudafricano

En ningún país como en Sudáfrica, el mundo del vino ha estado tan condicionado por el contexto político y social. Así, el fin del apartheid destapó muchas de las vergüenzas de lo ocurrido durante los años de dominación europea, pero del mismo modo, el aislamiento político y económico del país pusieron de manifiesto los muchos retos que la industria del vino sudafricana tenía por delante.

La revolución del sector tuvo que hacer frente a tres desafíos de profundo calado y de diferentes perfiles: estratégico, cultural y ecológico.

  • En lo estratégico, las grandes cooperativas que ejercían el monopolio del vino a granel destinado a la destilación, se vieron obligadas a iniciarse en la elaboración de vino de calidad. En el anverso de la misma moneda, los pequeños productores obtenían mejores precios por la uva y se permitían explorar nuevas áreas de cultivo.
  • La creación del Black Economic Empowerment (BEE) supuso un punto de inflexión en lo cultural. Esta ley facilitaba a la gente negra a poseer tierras en propiedad y trabajarlas de manera libre.
  • El mundo del vino sudafricano se ha erigido en guardan de la diversidad ecológica del país mediante la promoción de su plan Integrated Production of Wine que insta a todo el sector a fomentar prácticas de viticultura sostenible y que están dando como resultado vinos de enorme expresión, especialmente a lo largo de Western Cape.

Clima y Geografía: Un complejo y bello puzzle

Si bien puede decirse que, en general, el clima es de perfil mediterráneo, pasaríamos por alto complejos caprichos de la naturaleza que hacen de Sudáfrica el país con los viñedos mas hermosos y una topografía irregular que favorece los matices y la identidad de las diferentes regiones.

La corriente de Benguela, que arrastra consigo el frío antártico, ejerce de moderador de las temperaturas del oeste de la costa africana, que en verano superan con facilidad los 30 grados. La corriente se ve favorecida por el conocido Cape Doctor, un fuerte viento del sudeste que atempera la viña arrastrando el aire frío tierra adentro.

La complejidad topográfica del país se pone de manifiesto en las múltiples cadenas montañosas presentes en todas las regiones vinícolas y que ofrecen un abanico casi infinito de orientaciones, altitudes y tipos de suelo.

Las variedades de uva y los vinos

Los viñedos sudafricanos se han visto transformados durante los últimos años: en 1996 el 80% del viñedo se dedicaba al cultivo de variedades blancas. En 2010 este dato descendía al 56%, iniciando un equilibrio que se mantiene muy similar a día de hoy. Este hecho refleja la voluntad de reordenar las plantaciones y virar de la producción de vino blanco a granel, a la elaboración de tintos de calidad, más competitivos a su vez en el mercado global.

Las reinas indiscutibles del jardín ampelográfico sudafricano son las tintas cabernet sauvignon y merlot, que a menudo se alían para desafiar al mismo Burdeos.

Shiraz, pinot noir y la desconocida pinotage (pinot noir + cinsault) también cuentan con excelsos ejemplos elaborados con uvas tintas.

En lo referente a las variedades blancas, la chenin blanc (conocida como Steen), a pesar de ver recortada su superficie de cultivo sigue siendo la reina de las blancas y la más plantada. Los nuevos elaboradores están aprovechando lo versátil de la variedad para producir vinos, secos y dulces, que se igualan a los paradigmáticos varietales del Valle del Loira francés.

La segunda variedad más plantada es la colombard, en su mayoría destinada a la producción de destilados; mientras que la chardonnay gana prestigio día a día, especialmente en las regiones más frías.

La sauvignong blanc no tiene secretos para los enólogos sudafricanos: Ligeros, vibrantes y herbáceos; o complejos, con paso de roble y un recuerdo de frutos secos, todos ellos son magníficos exponentes varietales.

Regiones y ordenamiento de los vinos

El ordenamiento de los vinos sudafricanos se asemeja al concepto de una muñeca rusa. Así, más del 90% del vino sudafricano procede de la Unidad Geográfica Western Cape:

Dentro de cada Unidad Geográfica existen Regiones, dentro de éstas Distritos y dentro de éstos, Wards -(lo más parecido a nuestros vinos de finca)-

Resulta imposible señalar y analizar en un solo artículo el complejo entramado de unidades, regiones y distritos; por lo que centraremos nuestra atención en la Coastal Región, la hegemónica.

En ella brilla con luz propia el Distrito de Stellenbosch, conocido como la cuna de los vinos de calidad del país. Aquí el clima es ideal y la multitud de altitudes y suelos convierten al Distrito en un templo del binomio cabernet-merlot que alumbra vinos de espíritu y profundidad bordolesa.

Destaca también la shiraz en monovarietales golosos, alejados del perfil adusto de los ejemplos francos. En ellos encontramos una fruta negra madura envuelta en un halo de regaliz y vainilla, de humo y café; sostenidos por un lecho roble de la cuidada crianza.

Respecto a las variedades blancas de Stellenbosch, la chardonnay y la sauvignon blanc gana la partida a la chenin, ofreciendo la mejor versión de las reinas internacionales.

Dentro de la Coastal Region, el Distrito de Paarl es el segundo en importancia. Menos expuesto a la influencia del mar, es un distrito más cálido, si bien también disfruta de terreno montañoso que ofrece una variedad de suelos y altitudes considerables.

El Ward de Constantia. En tierra de nadie

Mención aparte merece el Ward de Constantia, tan significativo que no forma parte de ningún distrito. En él encontramos algunos de los más antiguos viñedos del Cabo.

Rodeado por los suburbios de Ciudad del Cabo y las laderas de la Montaña de la Mesa; los viñedos están sujetos al frío viento Cape Doctor, hecho que favorece la especialidad del Ward: la sauvignon blanc, con la que se elabora un blanco con vibrante, con nervio frutal y de un frescor inigualable.

Son muchas las Unidades y Distritos; los Wards que nos quedan en el tintero, porque Sudáfrica encarna en sus gentes y también en sus viñedos la vitalidad de un pueblo diverso que se sabe libre. Queda mucho por hacer, pero es indiscutible que el futuro de nuestra humanidad (o lo que quede de ella) y del vino debe pasar por Sudáfrica.

 

Rafa Moreno