Escala 2018: Vol. I: Toscana


¡Ah, la Toscana!; “La bella Italia” en su vertiente más romántica y hedonista; epítome del buen comer y el buen beber. El arte por bandera; la historia como testigo. Entender a los vinos de la Toscana es entender el prestigio de los vinos italianos y descubrir un pequeño trocito de cielo en la tierra.

¿Nos acompañas?

La Toscana presume de contar con bodegas cuyos propietarios pertenecen a la misma familia desde hace más de cinco siglos. Pongamos a Antinori como ejemplo mayúsculo y paradigmático. Este hecho resulta una perfecta analogía del arraigo y estima de/por la cultura de la vid en el país transalpino.

Sin duda, el paisaje de ensueño de la Toscana ha cimentado y modelado una personalidad romántica en el ideario y en el inconsciente colectivo del mundo winelover: Colinas ocres y cipreses hasta donde alcanza la vista; horizontes infinitos de olivos y viñedos que parecen detenidos en la cronología.

Pero hay mucho más; tomad nota de estas…

5 razones por las que debes viajar a la Toscana

  1. Florencia

Posiblemente una de las ciudades más bellas del planeta. La Toscana es Florencia y Florencia es la Toscana. Un binomio indivisible que arroja como resultado uno de los destinos más recurrentes en el turismo mundial.

Cuna del renacimiento, Florencia encarna la belleza de porte señorial y el hedonismo bien entendido. Un pedazo del Paraíso en la tierra bendecido con las mejores condiciones para el cultivo de la vid…. y el mecenazgo de los Medici.

La cúpula de Brunelleschi que corona a Santa María dei Fiore se ha convertido en la imagen más icónica de una ciudad que respira historia, arte y amor por la gastronomía y el vino; donde Miguel Angel o Leonardo dejaron huella y testimonio de su obra; y donde el pensador francés Stendhal sufrió el célebre síndrome de Florencia, superado ante tanta belleza por procesar. Porque Florencia es mucho.

  1. La Viticultura en la Toscana: El tiempo detenido

El origen del cultivo de la vid en esta región se pierde en las noches de los tiempos. Quizás por ello, esa penetrante sensación de pequeñez, quietud y soledad cuando uno pierde la vista, abandona sus pies y su alma en el viñedo toscano.

El caprichoso perfil orográfico italiano hace de sus tierras un jardín, donde, de norte a sur, el cultivo de la uva se extiende, empapando montes y valles; tierras volcánicas en el sur y cadenas montañosas en el norte.

La Toscana ocupa esa parte central del país; con acceso a la costa y la influencia marítima; así como al interior, de clima algo más continental. Por lo que la viticultura padece una suerte de división imaginaria norte-sur:

La parte costera está situada a baja altitud, por lo que goza de la influencia marítima que resulta idónea para el desarrollo de las variedades internacionales -o Burdeos- cabernet sauvignon y merlot.

Tierra adentro, las vidas viven sujetas a una generosa diferencia térmica entre el día y la noche, factor favorable para la elaboración de vinos de acidez recia, fruta viva y estructura sólida, como la eterna sangiovese.

  1. Chianti y la Sangiovese: Amor eterno

De entre las D.O. que viven al  amparo de la región, Chianti es, sin duda, el motor económico y el corazón del prestigio de los vinos de la zona; y por qué no decirlo, de toda Italia. No en vano, el 15% de la exportación de vinos italianos responden a etiquetas bajo esta D.O.

Nos encontramos ante el vino italiano más exportado (y el preferido del siniestro y cinematográfico Hannibal Lecter). Si bien la calidad puede variar un mucho en función de la mezcla que el elaborador utilice (permitido el uso de variedades internacionales hasta un máximo del 20% del total del coupage); se trata de vinos que reflejan el alma de la variedad local por antonomasia; la sangiovese.

De porte elegante y aristocrático, la sangiovese produce vinos de generosa acidez y bajo nivel de taninos; de graduación media, la variedad abraza con gusto el paso por roble; ganando en complejidad y ofreciendo un abanico frutal que orbita sobre un mundo de arándanos azules y cereza; sotobosque, tierra, trufa y olivas negras.

  1. Los Super Toscanos: Un mundo aparte

Mucho más que vinos, la categoría Super Tuscans es, en gran medida, responsable del lavado de imagen y repunte del prestigio de los vinos italianos durante la segunda mitad del siglo XX.

Se trata de vinos elaborados fuera de las disposiciones propias de la DOC que vieron la luz a mediados del pasado siglo. El más icónico de los Super Tuscans es el Sassicaia, un monovarietal de cabernet sauvignon de prestigio mundial desde 1968.

Sangiovese, cabernet, merlot y syrah son las variedades que, encarnadas en infinitas mezclas, dan vida a la mayoría de Super Toscanos.

De entre las regiones que elaboran esta suerte de delicia embotellada destacan Bolgheri, Montecucco y Val di Cornia. De modo que, atentos a las etiquetas.

  1. Vin Santo y Vernaccia di San Gimigiano: Las excepciones en un mundo de tintos

Son las pequeñas cosas, las excepciones, las que otorgan una dosis extra de personalidad en la vida. Y si hablamos de particularidades en el mundo del vino Toscano; el dulce Vin Santo y la fresca Vernaccia di San Gimignano son paradigma de identidad.

El Vernaccia di San Gimignano es el único vino blanco sujeto a la DOC y se produce en una región muy localizada al oeste de Chianti. Se trata de un vino poseedor de una acidez tensa y un nervio frutal acusado; si acaso, algo verde pero excitante.

El Vin Santo: Dulce, natural, eterno

De acuerdo que no es exclusivo de la Toscana (existe en zonas de Italia y Grecia); pero sí que es muy representativo de la región.

El Vin Santo se elabora habitualmente con variedades blancas (malvasía, grechetto o trebbiano) pasificadas en habitáculos llamados fruttai, hasta alcanzado el mes de enero.

Posteriormente, fermenta en pequeñas barricas de castaño o roble (caratelli). La crianza, expuesta a bruscos cambios de temperatura, puede llegar a los ocho años.

¿El Resultado?

Un delicioso néctar de intensos aromas naturales; donde predominan los frutos secos y las notas de cítricos confitados. Untuoso, su rastro roza la eternidad.

Gastronomía, historia, arte, vino y una belleza que conmueve almas y despierta corazones. La Toscana es un compendio de lo más bello que el ser humano ha sido capaz de crear.

Palabra de winelover,

 

Rafa Moreno

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