Escala 14: Especial Islas: Madeira


La isla de Madeira (en el archipiélago del mismo nombre) es posiblemente uno de los destinos más bellos del planeta. Un pedacito de cielo en la inmensidad atlántica, que pareciera haberse originado en los sueños del Jean Leon más aventurero y descubridor.

Conocidas en el pasado como las Islas Encantadas, el archipiélago de origen volcánico se ubica en el Atlántico, en el trópico de Cáncer, a 640km de Marruecos. Una situación geográfica de paso comercial que se revelaría clave en el devenir de la cultura del vino de Madeira.

Del fiasco al descubrimiento casual

En un principio, las cepas de malvasia, verdelho y demás variedades introducidas por los portugueses en Madeira no lograron aclimatarse debido, en gran medida, a la gran pluviometría que padece la isla. Los vinos resultantes eran demasiado astringentes para el consumo, en extremo agridulces; por lo que el volumen de vino producido se utilizaba como lastre de proa en barcos comerciales, donde se calentaba amén de constituir un remedio efectivo y barato contra el escorbuto.

Los viajes de estas naves dieron lugar al vino de Madeira. El vino del Mar. Encabezado con brandy para las largas travesías, cualquier vino tranquilo se hubiera malogrado, pero sin embargo, el producto resultante era un néctar suavizado y maravilloso… Un vino que mejoraba cuan mayor fuera el viaje. Nacían los vinos da Roda y Torna Viagem.

Y es que la historia vinícola de Madeira se erige desde los elementos y la orografía, se explica desde su particular terroir y despega desde lo casual:

Clima insular, viticultura de montaña

Desde los estrechos orillales hasta las zonas más altas, la isla despliega las terrazas que albergan pequeñas parcelas de vides, caña de azúcar, judías, patatas, bananas y pequeños mosaicos a modo de jardines florales.

Y lo hacen desde un clima tropical de plena influencia atlántica; desde un eterno y húmedo verano que propicia unas prácticas culturales para con la vid del todo únicas.

Cuenta la historia que los portugueses, a su llegada en 1419 a la isla de Machico, incendiaron los espesos bosques del lugar. El fuego se prolongó durante años, de manera que el suelo quedó fertilizado con las cenizas de toda una vida en verde.

En este marco tan particular, las cepas crecen por encima de la cabeza, aupadas a lomos de parras, dejando así espacio a ras de suelo para el resto de cultivos. Una manera muy inteligente de crecer desde la verticalidad en aras de maximizar el potencial en una ubicación pequeña en lo que a dimensiones se refiere. (Madeira es poco mayor que Menorca).

La enorme fertilidad del suelo es, quizás, el factor más diferencial de la cultura vitivinícola de la isla respecto a las prácticas más comunes en Europa, donde el cultivo busca suelos pobres en nutrientes.

La singularidad del terroir de Madeira descansa en el origen volcánico de la isla; su clima tropical, el denso manto de cenizas de bosque y en ese modo tan propio del desarrollo del crecimiento vegetal, acompasado con el ciclo de la luna, ante la ausencia de estaciones.

Madeira: El Vino

En lo genérico, hablamos de un vino licoroso de diferentes colores, gustos, edades y tipos; con un grado de alcohol que comprende entre los 18º y los 20º, y que se clasifica en el contexto de un arco que mide la carga de azúcar: seco, medio seco, medio dulce y dulce.

En lo que a su elaboración se refiere, las idas y venidas en húmedos barcos al calor del sol han dado paso a un método mucho más práctico y efectivo:

El vino se calienta mediante estufas (proceso de estufagem)que irradian una temperatura de hasta los 50º durante, al menos, tres meses; consiguiendo de esta manera reproducir las condiciones de un clima tropical. Sin embargo, los mejores ejemplos de Madeira obtienen su complejidad tras el mero paso por roble, en un proceso denominado canteiro.

¿Por donde empezar?

Son muchos los estilos existentes, de modo que os presentamos algunos ejemplos para iniciaros en el mundo Madeira:

  • Los Madeira Colheita están muy en boga. Se elaboran con el producto de un único año y se embotellan tras un breve letargo de cinco años en madera. Elaborados con Tinta Negra, la variedad que cubre casi el 90% del mapa varietal insular, es la mejor opción para no iniciados.
  • Los exponentes más icónicos, los Frasqueira, pueden pasar hasta un siglo sometidos a un lento y cuidado proceso de oxidación en barrica y/o ser decantados en garrafas de vidrio antes de ser embotellados. Calor, acidez refrescante, untuosidad y carácter a partes iguales.
  • Para los amantes del dulce, los Madeira de Malvasia regalan a los sentidos un hermoso color pardo oscuro, fragante y sabroso, de textura suave y con ese punto áspero común en todos los madeiras.
  • El Verdelho es la variedad blanca más plantada en la isla y de ella se obtiene un madeira menos dulce que el de Malvasia o Bual; que se construye desde sus notas ligeramente ahumadas y melosas. Antes o después de las comidas, un acierto.
  • Para paladares adultos, el Madeira elaborado con Sercial es el más seco de todos. Los viñedos de ubican en la parte más alta de la isla y son de cosecha tardía. El resultado es una sinfonía fragante, de una aspereza distintiva y notoria que lo convierte en difícil en su juventud pero que en su añeja madurez es de lo más apetitoso. El aperitivo perfecto.

Madeira es hija del mar y del volcán. Del agua y el fuego. Elementos de la naturaleza que, como demiurgos caprichosos han diseñado una suerte de paraíso tropical de alma montañosa y cultura de la vid. Una tierra de contrastes donde las terrazas imposibles de vides imposibles se elevan desde la abrupta y salvaje costa a modo de faro y vergel.

 

Rafa Moreno

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Acepto que JEAN LEON, S.L.U., trate mis datos de carácter personal con el fin de gestionar las publicaciones que usted realice en nuestro blog.

Le informamos de que sus datos personales introducidos a través de la sección correspondiente de la página web https://www.jeanleon.com , (Blog Jean Leon) así como los que, en su caso, pudiera facilitar en el futuro en el marco de su relación con esta entidad, serán tratados por JEAN LEON, S.L.U., con el fin de gestionar las publicaciones que usted realice en nuestro blog. Para ejercer sus derechos de derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación del tratamiento y portabilidad de sus datos, así como revocar el consentimiento prestado para el envío de comunicaciones comerciales, podrá dirigirse por escrito a Chateau Leon, s/n, 08775 Torrelavit (Barcelona), o mediante correo electrónico a la siguiente dirección dataprotect@jeanleon.com. Incluyendo la referencia “Datos Personales” y en ambos casos aportando una fotocopia del DNI o pasaporte. Si desea ampliar la información sobre el tratamiento de sus datos de carácter personal acceda a nuestra política de privacidad a través del siguiente enlace: https://www.jeanleon.com/politica-de-privacidad/ Mediante el click en el botón de enviar, Vd. acepta la política de Privacidad.