Gastronomía |

“El Salí”, cocina fusión en la Costa Brava

Hay locales que con el paso del tiempo, se convierten en parte del paisaje de un pueblo o de una ciudad. Es el caso del restaurante “El Salí” en Calella de Palafrugell. Un espacio con historia, con encanto y que se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos.

 

Originalmente, el local era el lugar donde se salaba el pescado, uno de los métodos más antiguos para la conservación de este tipo alimento. Justo al entrar, ya te das cuenta que aquel sitio, unos años atrás, era un espacio con mucho movimiento.

 

Aún se conservan los recipientes en los que se volcaba el pescado, y justo más adelante, en el jardín actual, era el lugar en el que se guardaban las conservas y las herramientas de los pescadores. Algunas aún las conservan.

 

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El restaurante “El Salí” ha tenido muchas caras. En los años 50, se convirtió en una “boite”, una sala de fiestas. 30 años más tarde, los propietarios actuales del restaurante lo convirtieron en unas galerías. Principalmente con tiendas de artesanía o de ropa de hilo.

 

10 años más tarde, sobre los 90, el local se convirtió en un restaurante. Se servía una excelente carta con producto fresco de mercado. El “suquet” de cabracho y el cordero al horno eran los platos estrella.

 

Ya en 2006, el restaurante hizo un giro de 360 grados. La nueva generación de propietarios decidieron apostar por una cocina fusión: La mediterránea y la asiática.

 

La decoración actual de ‘El Salí’ va acorde con las dos cocinas que se sirven. El jardín interior es el centro del restaurante. Desde donde se dividen diferentes espacios. Todos con una ornamentación cuidada. Con gusto.

 

Además de una buena carta, en la que pueden convivir una fideuá o unos nems vietnamitas, disponen de una excelente carta de vinos. El Jean Leon 3055 Chardonnay es uno de ellos. Buena elección.