Cal Xim: brasa de altos vuelos


El restaurante Cal Xim en Sant Pau d’Ordal es sinónimo de brasa. De muy buena brasa. De aquella que se hace a conciencia. Con gusto, pasión y amor a la buena cocina. “La hacemos con mucho cariño” confiesa Santi Amigó, propietario, junto a su hermano, del restaurante que abrieron sus padres hace ya 43 años.

Lo abrieron en la década de los setenta con la intención de convertirse en el bar del pueblo. Lo consiguieron. Empezaron sirviendo desayunos, bocadillos y era el espacio de reunión de todos los vecinos. Dominó, cartas, fútbol. Lo típico de un bar de pueblo. En realidad, el bar del pueblo. Diez años más tarde, cuando Santi terminó el servicio militar, cogieron el relevo. “Mi hermano pasó a la brasa, lo que hacía mi padre y yo me quedé con la sala”. Recuerda el día que su padre le pasó su libreta y el bolígrafo. “Me dijo que me quedara en la sala porque se me daría muy bien. Siempre he tenido don de gentes y me encanta hablar con mis clientes”. Desde aquel día, no ha parado. Conservan los clientes de toda la vida pero reconoce que “cada vez vemos más caras nuevas y esto nos pone muy contentos. Significa que hacemos las cosas bien y que el boca-oreja funciona. La mejor publicidad.”

 

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Su cocina no engaña. Todos los productos son de proximidad y de primera calidad. “Hace más de 30 años que trabajamos con los mismos proveedores de conejos, de carne o de caracoles.”. Señal que no necesitan cambios. “Nuestra cocina no es sofisticada. Son platos y recetas sin adornos, humildes y sinceras. Uno de nuestros platos estrella son las alcachofas. Con aceite y sal. No necesitan nada más.” En la carta de Cal Xim siempre hay productos de temporada. Alcachofa, flores de calabacín, salmón fresco, melocotón. Lo que toque en cada época del año. “Ofrecemos un comida muy sana y honrada.” No lo dicen, pero siempre tienen un producto que está fuera de carta. Un trato muy cercano. Tan cercano que Santi confiesa que ha servido a familias que ya van por la cuarta generación. “Nuestros clientes se sienten como en casa. Me he criado en un bar y el tipo de relación que tengo con la mayoría de mis clientes es de amistad.”

La carta es variada. Proponen un menú diario al mediodía muy completo por 20€. La cenas las limitan a los viernes y a los sábados y el fin de semana, dejan de lado los menús y se centran en la carta en la que destacan los letones a la brasa o la hamburguesa de pie de cerdo. Uno de sus platos estrella.

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El local ha sufrido pocos cambios. En el 96 hicieron lo que ahora es un comedor privado y el espacio en el que guardan sus más 100 referencias de vino, la gran mayoría del Penedès. Jean Leon no podía fallar. “El cabernet de Jean Leon, aquí en el Penedès, es de lo mejor. Pasa lo mismo con el chardonnay o con el Gran Reserva. Cuesta encontrar vinos con esta calidad” reconoce Santi.

Además de la calidad, existe una historia, una estrecha relación entre Jean Leon y Cal Xim. En unas semanas os la explicaremos y no os vamos a defraudar. Mientras esperáis, no dudéis en acercaros a Sant Pau d’Ordal. Cal Xim os espera. Eso sí, llamad para reservar. 😉

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