Gastronomía |

B-Lounge, lo conocerás por sus Brunch y por alguna cosa más

Vuelve la sección de restaurantes recomendados con una opción que no dejará a nadie indiferente. Hoy os presentamos la oferta gastronómica del Hotel Barceló Raval de Barcelona. Se trata de B-Lounge, el propio nombre ya da pista de qué tipo de restaurante estamos hablando: un concepto moderno y cosmopolita en el que pasar un buen rato cualquier día y momento de la semana.

El B-Lounge se alberga en la planta baja del hotel y destaca por un diseño contemporáneo a cargo del interiorista Jordí Galí. Un espacio en el que se respira un ambiente moderno con aires sofisticados y en el que destaca la selección de tapas y la cocina fusión. A parte de maridarlo con buenos vinos, B-Lounge ofrece una amplia carta de cócteles. Una oferta muy selecta para todos aquellos que después de cenar les apetece continuar la experiencia con una copa en las manos y buena música de fondo. Para hacerlo, solo tienen que subir a la terraza de 360 grados situada en la undécima planta para disfrutar de unas vistas a Barcelona espectaculares. ¿Qué más se puede pedir?

Pero vamos a lo más importante. ¿Qué tipo de platos ofrecen? De todo un poco. Para poner algún ejemplo: las patatas bravas ravaleras o una ensalada de mozzarela templada con tomate, ajos tiernos y rúcula. También destacan, la tempura de calamares y verduras, las croquetas caseras de zanahoria y queso cheddar, el Pulpo a feira o para los amantes de la carne, el solomillo de buey con patatas y piparras de Ibarra.

Un brunch trending topic en Barcelona

Esta amplia oferta gastronómica se puede degustar para comer al mediodía de lunes a sábado de 12 a 16h y para cenar o tomar algo desde las 19h a las 23h. El domingo queda reservado para el brunch. Y no es un brunch cualquiera porque es uno de los mejores que se sirven en la ciudad condal. Siempre lo amenizan con DJ en directo. Con música ambiente, las mimosas, los Bloody Raval (como llaman a su particular bloody mary) o los huevos benedict saben mucho mejor.

 

¿Os animáis a comprobarlo?